Edimburgo, una ciudad íntima

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Edinburgh, George Street and Charlotte Square (Photo: L. Trujillo Casañas)

A muchas personas les había oído elogiar la capital de Escocia “…preciosa, muy bonita…”, entre otras frases. Cuando se llega a Edimburgo cuesta entender su mensaje inicial, mucho más difícil, con toda seguridad, es llegar a sus secretos, algo a lo que se llegaría mediante una prolongada convivencia. Podemos decir que una ciudad como ésta se suele comportar, diríamos, como esas personas que conoces por primera vez y que no puedes definirlas o interpretarlas debido a su hermetismo o, quizás, por su ensimismamiento y timidez. Pero esta singular ciudad, según entiendo, te va dando la mano y abriendo su espíritu de piedra a medida que la tratas, cuando poco a poco se va presentando su personalidad  y quedamos prendados de sus adornos, que son muchos.

Nos damos cuenta, no se si después de un tiempo, de que la ciudad tiene un núcleo antiguo y legendario sobre un altozano alrededor de una fortaleza allí establecida inicialmente. Esta parte de la ciudad es la más visitada y es obligado empezar por su famoso castillo The Castle of Edinburgh que en realidad es una ciudadela que encierra fortificaciones con almenas en sus murallas externas, pero también incluye residencias palaciegas y capillas. El entorno del castillo se desarrolla principalmente a partir de una calle principal, muy larga, que recibe el nombre de Royal Mile y tiene en sus extremos por un lado el castillo, y por otro, el palacio real. La Old Town, es el viejo núcleo urbano que se extiende sobre esta altura que le aislaba seguramente de los peligros de los ataques externos, y va a ir descendiendo por el declive, que es bastante pendiente, hasta alcanzar el llano en el que se encuentra la ciudad nueva, New Town, con su arquitectura de piedra y grandes ventanales clásicamente acristalados según el estilo georgiano, todo nos envuelve en un discurso limpio de calles y plazas ordenadas junto a jardines recoletos circulares o en semicírculo, esta parte del West End es en realidad el centro importante de la urbe, su ensanche y su parte vital.

La New Town se encuentra finalmente con el mar en la zona portuaria de Leith, dónde finaliza su recorrido el Water of Leight el río que atraviesa toda la ciudad, con un precioso y romántico ambiente marinero y con los muelles del puerto de Edimburgo. Todo el conjunto está armónicamente hilvanado, podríamos decir que todo lo que queda en la mente, después de una breve visita, es lo mismo que se retiene de una sinfonía. No cabe en este breve recuerdo lo que abarca esta ciudad y la impresión que nos deja en el ánimo cuando revivimos las sensaciones recibidas en nuestro recorrido rápido y sin el tiempo necesario para una más completa comprensión de esta bella e interesante ciudad.

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